julio 25, 2021 9:16 am

NOTIGUARO

De Interés Mundial

VESTIR EL CUERPO

José Canelón "La Imagen es Poder"

No es un acto que se toma a la ligera. En principio, parece hacer referencia a algo que muchas personas les parece obvio, demasiado cotidiano como para que sea necesario plantearse una explicación, y ni siquiera una justificación. Es un hecho que todos nos vestimos, usamos prendas específicas y esto parece ser suficiente. Sin embargo, incluso algo tan evidente, esconde e involucra muchas veces, aspectos interesantes que conforman la identidad y la imagen personal, por lo que puede merecer la gloria intentar explicar con palabras, este acto, vestir el cuerpo, como algo necesario, ya que la imagen no es inocente.

De esta manera, llevar ropa es algo que caracteriza y define a los seres humanos, dado igualmente el mundo infinito de prendas que estos han usado, usan y seguirán usando, son sin duda varias las razones que explican por qué la llevamos y cuál es la función que desempeñan. No sólo sirve para abrigarnos, sino que también es algo que nos ayuda a mostrarnos como seres humanos y esto se convierte en una poderosa herramienta de comunicación.

Existen varias explicaciones para justificar el uso de la ropa e interpretar lo que ello significa. Una primera se presenta inmediatamente: llevamos ropa para suplir las insuficiencias de nuestra propia naturaleza. Somos animales desnudos, sin una piel abundante que nos proteja del frío, la humedad y el calor. La ropa sería esa segunda piel que nos hace falta para resistir cualquier tipo de condiciones climatológicas.

Sin embargo, esto nos deja sin responder un hecho evidente, el que no siempre llevamos la ropa que se adecue a lo que el clima exigiría o haría normal. Es cierto que los esquimales se visten con gruesas pieles y que en el Amazonas llevan unas mínimas prendas de ropa. Pero también es un hecho que con frecuencia observamos personas y culturas que han llevado ropas inadecuadas, en algunas ocasiones profundamente incómodas y por lo tanto pecan de andar mal vestidos.

La ropa la llevamos, por tanto, para algo más. O por lo menos hemos aprovechado la necesidad de llevar ropa en nuestros cuerpos, para poder expresar muchas más cosas. La más importante, sin duda, el que somos seres sociales y queremos, con la vestimenta, mostrar precisamente que nosotros estamos por encima de la naturaleza, que somos algo diferente, seres que viven por y para los símbolos. Y la ropa se convierte en un símbolo más. Un símbolo de poder social, gracias a que una clase social alta, puede marcar claramente las diferencias que le separan otras menos favorecidas, exhibiendo unos lujosos complementos innecesarios.

Pero es también un símbolo de nuestra propia creatividad. Nos vestimos y al vestirnos queremos mostrar una imagen diferente, no aquella que poseemos por el hecho de haber nacido, sino la que nos gustaría poseer, convirtiéndose también en un hecho inspiracional. El ropaje nos ayuda a presentarnos a los demás como nos vemos a nosotros mismos, nos permite dar rienda suelta a nuestra capacidad creativa, aportando un algo más, ocultando aquello que no nos gusta de nuestros cuerpos y ofrece el mejor aspecto de nosotros mismos, mediante la proyección de una buena imagen personal.

 Y el hecho de que sean luego las personas que crean la moda las que nos hacen vestir a todos por igual, contradice lo que acabo de afirmar. Ellos son, en todo caso, los que mejor saben realizar aquello que a nosotros nos gustaría hacer y lucir, y por eso terminamos siguiéndoles, aunque con eso perdamos parte de nuestra personalidad.

Ante tal afirmación de lo anteriormente descrito, La PsicoEstética de Carles Muñoz Espinalt, nos dice que “buscamos por esta disciplina, resaltar las características particulares, para que logres sentirte único y proyectar tu autenticidad”

Y la ropa es, por último, un elemento fundamental en las relaciones interpersonales. Hay todo un lenguaje de la ropa, de la mano de otros lenguajes sociales más amplios, que forma parte de los múltiples juegos en los que nos vemos embarcados los seres humanos. Hay una ropa para cada ocasión: para trabajar o para hacer deporte, para pasar desapercibido o para seducir. Y si no pudiéramos vestirnos, la simple desnudez de nuestros cuerpos perdería gran parte de las posibilidades de comunicación y creación que la ropa nos ofrece, nos sentiríamos algo más indefensos y algo menos humanos.

No basta, por tanto, con constatar que la ropa nos ayuda a protegernos de las condiciones climáticas, sean estas frío o calor. La vestimenta nos sirve para mostrar quiénes somos, cuáles son nuestras señas de identidad y con qué grupos nos identificamos. Forma parte esencial de nuestra manera de relacionarnos, sentirnos cómodos con nosotros mismos, y con los demás, siendo aceptados en cualquier momento de la vida.

 Texto y fotografías de: José Canelón

Psicólogo de la Imagen

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