junio 15, 2021 8:34 pm

NOTIGUARO

De Interés Mundial

Existen visitas inesperadas que dejan huellas y hasta pueden llegar a cambiar vidas

El Bar y restaurant María Conchita ubicado en el sector el Hato del Municipio Jiménez, en los inicio de los año 1990 recibió un inesperado visitante que le cambio la estabilidad al pequeño negocio familiar.

Las visitas son motivos de algarabía y agrado, hay ocasiones en que a pesar de no traer buenas noticias, significan una satisfacción para las familias, por el simple hecho de tener el gesto de llegar a su morada. Sin embargo,  existen algunos allegados que vienen cargados de energías negativas y actitudes oscuras que llegan a causar entre los integrantes de la familia escalofríos y miedo.

Tal como paso en el Bar Restaurant María Conchita, un pequeño negocio familiar dedicado a la venta de licor y comida criolla ubicado a las afueras de Quibor, en el sector El Hato.

Cuentan los moradores de Quibor que al inicio de los años 90 ocurrió un hecho insólito que impacto a todos sus habitantes, y que le quitó la armonía a este tranquilo y pasivo caserío larense.

 Juan Alcina, habitante de la comunidad el Molino, relató que su padre se encontraba en el Bar Restaurant María Conchita en las afueras de Quibor,  tomando licor y divirtiéndose con las amistades cuando de repente ven entrar a un hombre sombrío que llegó en un caballo negro.

El impactante caballero vestía  de negro, tipo vaquero, usaba botas y un sombrero negro que le quedaba de  una forma particular, donde no se le distinguía el rostro, llegó al lugar con pasos lentos y cortos  sonando sus espuelas, cuando se acercó a la barra y estando al frente del cantinero exclamó:¡Beban a mi nombre, lo que consuman corre por mi cuenta!

En ese instante sacó del bolsillo un bolso negro y a dentro tenía un puñado de morocotas de oro, el cual entregó al cantinero, aceptándolo sumamente asombrado por lo que estaba viendo sus ojos.

Luego de eso, el misterioso visitante fue al baño y a los pocos instantes el cantinero también entra al baño; saliendo del mismo con el rostro pálido casi sin habla diciendo: “¡Es el diablo, es el diablo!,” en ese instante el ambiente se puso frío, entrando por la   puerta una fuerte brisa arremolinándose dentro del negocio, se  escuchó el relinchar del caballo que lo había traído.

Lo extraño del hecho, es que rápidamente de luego de lo sucedido, los lugareños se percataron que no era un caballo sino un pequeño cabrito de color negro.

Desde ese día en adelante, este Bar fue cayendo en picada, hasta que se hundió en la quiebra, un sin número de personas han tratado de abrir nuevamente el local, siendo infructíferos sus intentos.  Personas que han estado dentro del recinto explican que se siente un olor a azufre, que jamás han podido quitar,  detallan que se escuchan lamentos durante las noches y muchos fenómenos inusuales suceden, que le “ponen la piel de gallina” a quienes lo visitan.

Durante varios años, el relato de la visita se escuchó en la población  Quiboreña y sus alrededores, causando susto y hasta la pérdida de la cordura, entre los testigos de aquel acontecimiento.

En base a lo ocurrido, habitantes de la zona aconsejan que al transitar por esta arteria vial y vean esta pancarta que aún existe en pie, que recuerden que ahí salió el diablo, dejando su estela de maldad imborrable a través de los años, eviten indagar y pararse en el sitio en donde aún muchos sienten el olor azufre y cenizas.

Población de El Tocuyo no se salvó de la visita

Al transcurrir los años, la conocida ciudad madre también fue visitada por el particular personaje, pues sus habitantes confirman que a pesar de los años, aún suceden cosas inexplicables en los negocios dedicados a la venta de licor, similar a los hechos del Bar de María Conchita.

Sergia Antonia Torres, quien es oriunda de El Tocuyo, municipio Morán del estado Lara, relató que hace aproximadamente 4 o 5 años, un populoso negocio ubicado en una de las calles principales, también fue visitado por el supuesto demonio.

Relató, que eran aproximadamente las 6 y 30 de la tarde cuando las personas comenzaron a concentrarse en la Tasca Siglo 21, de repente en la puerta principal se presentó un caballero todo vestido de negro y un sombrero, este al llegar sacó una pequeña mochila con mucho efectivo y dijo: “Brindo una ronda a todos los presentes”. Las personas que se encontraban allí, comenzaron a celebrar y aplaudir en agradecimiento.

A los pocos minutos se comenzó a sentir una brisa en el local y un vapor empezó a sobresalir, en ese momento aquel caballero muy bien vestido de negro comenzó a consumirse en candela y a transformarse en figuras extrañas, hasta quedar completamente convertido en cenizas, personas que se encontraban en el sitio salieron espantados, alegando que lo sucedió era obra maligna.

Foto: Referencial

Desde ese momento, el sitio comenzó ha venirse abajo, siendo improductivo a pesar de estar  muy bien ubicado en el centro de la ciudad de El Tocuyo.

Redacción Zuleydy Márquez

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