junio 14, 2021 11:17 am

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El nuevo fraude bancario liderado por un venezolano, golpea a Panamá

En octubre de 2011 polémico banquero venezolano, Víctor Vargas Irausquin estableció en Panamá su propio banco, con el que completó una estructura financiera en el que rotaba el mismo dinero para respaldar las reservas y depósitos, burlando los sistemas de supervisión de cinco países, entre ellos el panameño.

La burbuja explotó en 2019, dando inicio en Panamá a un proceso de liquidación forzada por insolvencia donde hay más de 182 millones en activos en riesgos, de los cuales 175 millones de dólares son depósitos de clientes o cuentahabientes.

En Panamá, Vargas Irausquin abrió operaciones bajo el nombre de AllBank y la casa de valores Plus Capital Market.

Incluso el banco compró los derechos de un edificio para llamarlo Torre AllBank para darle prestigio a sus operaciones como los grandes jugadores de este mercado.

Todas las operaciones del grupo de Vargas Irausquin se coordinaban para jugar con las reservas, tal como se desprende de un reporte de intervención de la Superintendencia de Bancos de Panamá.

Por ejemplo, parte de los activos líquidos que respaldaban la operación de Panamá estaban en el Banco Orinoco de Curacao, el primero en ser intervenido y declarado en quiebra. La otra parte de la estructura del banquero venezolano estaba en Antigua & Barbuda con el Boi Bank, República Dominicana con el Banco América (bajo intervención) y el Banco Occidental de Descuento en Venezuela (también bajo intervención).

En Panamá, de los 175 millones de dólares, 100.7 millones de dólares son de particulares que tenían 38.1 millones de dólares en depósitos a la vista y 51.7 millones de dólares en plazos fijos.

El 9 de septiembre de 2019, la Superintendencia de Bancos de Panamá tomó el control operativo y administrativo del AllBank Corp., afirmado que la operación ponía en riesgo la seguridad de las acreencias confinadas por los clientes en el banco.

El principal riesgo que identificó la Superintendencia de Bancos de Bancos es que la cuarta parte de los activos líquidos y los servicios de custodia de una tercera parte de las inversiones en valores de AllBank están el Banco Orinoco de Curazao, el cual está intervenido desde el 5 de septiembre de 2019.

La Superintendencia de Bancos de Panamá también encontró que el AllBank reflejan una fuerte debilidad de la salud de la cartera de préstamos, lo que sumado a una frágil gestión de Gobierno Corporativo, establecen un modelo de gestión que se torna inviable.

El 8 de noviembre de 2019, la Superintendencia de Bancos de Panamá ordenó la liquidación forzosa de AllBank debido a que la situación financiera, operacional y de gobierno corporativo del banco no procede reorganizarlo o intentar su venta a otro banco.

Como liquidador de AllBank se designó a Rafael Moscarella Valladares quien ya en sus informe de intervención había determinado la insostenibilidad del banco como un negocio en marcha, la incertidumbre sobre la disponibilidad de sus activo, abriendo una duda razonable sobre la solvencia y liquidez del banco.

Durante el proceso de corrección, “AllBank no logró proponer soluciones a corto plazo, sino reiteradas evasivas y plazos, y condiciones inviables que le permitirían seguir con su riesgoso actuar, incluyendo las evasivas de los bancos del Grupo”, resaltó Moscarella Valladares.

Otro elemento que obligó a la Superintendencia a forzar esta liquidación, es que desde octubre de 2018 se presentaban reportes de recurrentes reclamaciones de ciertos clientes de AllBank por renovaciones de plazos fijos no autorizados, por restructuraciones de términos y condiciones de manera unilateral, por no concesión de financiamientos con garantías de depósitos del mismo banco, pero sobre todo por instrucciones no atendidas de clientes, sobre transferencias de fondos depositados.

Como liquidador de AllBank se designó a Rafael Moscarella Valladares quien ya en sus informe de intervención había determinado la insostenibilidad del banco como un negocio en marcha, la incertidumbre sobre la disponibilidad de sus activo, abriendo una duda razonable sobre la solvencia y liquidez del banco.

La liquidación del AllBank ahora conduce a importantes bienes de lujos que Vargas Irausquin posee, entre ellas una mansión en la reconocida zona de playa La Romana en República Dominicana, entre otras excentricidades que conducen a la realeza española.

Por Panamá América

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